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Un cementerio judío medieval en Plasencia

Le presencia de los judíos en esta localidad está constatada desde 1189. Según el fuero que el conquistador Alfonso VIII en el año 1186 otorgó a Plasencia, esta ciudad ya contaba con una prolífera comunidad judía cuando fue fundada. El barrio judío de Plasencia se concentraba en casas alrededor de la judería de la Mota, en el noroeste de la ciudad amurallada.

Vistas desde el cementerio

Este barrio judío de Plasencia destacaba en la ciudad por su riqueza. Esta prosperidad del pueblo judío de Plasencia fue sustituida por un clima tenso que en el Siglo XV se tradujo en una fuerte violencia antisemita. Como consecuencia surgen las leyes de Ayllon, que desterraban a los judíos de la judería y les obligaba a vivir en un barrio cerrado. Así surge el muro en lo que hoy es la plaza de San Nicolás, que se extendía hasta la Puerta de Coria.

En 1469 con las Cortes de Ocaña se produjo un nuevo varapalo para el pueblo judío. Los procuradores pidieron al monarca Enrique IV que prohibiera a los judíos realizar arrendamientos, recaudaciones o mayordomías de la corona. Así conseguían un veto económico al no poder realizar los negocios más prósperos. De este modo, la judería desaparece 10 años después, cuando en 1477 los condes de Plasencia (doña Leonor de PImentel, duquesa de Arévalo, y don Álvaro de Zúñiga, conde de Plasencia) confiscan el espacio ocupado por los judíos para ampliar el actual Palacio de Mirabel y el convento de San Vicente Ferrer (actual Parador de Turismo). El convento de Santo Domingo y la iglesia pasan a ocupar el lugar del templo judío.

Tras la expulsión de la zona de la Mota, los judíos vuelven a agruparse creando una nueva judería entre 140 y 1492, siendo las rúas Zapatería, Trujillo y la Plaza de Ansano dos lugares claves y situando la sinagoga nueva en lo que hoy conocemos como el Palacio de Carvajal. Allí permanecieron hasta que en 1492 se decretó la expulsión de los judíos.

En la zona del Berrocal de Plasencia podemos encontrar un cementerio judío medieval, situado allí al estar frente a la judería de esta localidad con acceso directo al lugar a través de la Puerta Berrozana y sin tener que atravesar ningún espacio ocupado por los cristianos.

El acceso no es muy sencillo. Podemos hacerlo desde la Avenida Sor Valentina Mirón y desde el recinto del Berrocal pero en ambos casos debemos caminar por un camino de tierra.

Una vez allí encontramos un campo rodeado por la ciudad. En él podemos encontrar una veintena de tumbas excavadas en la roca con formas antropomorfas. Todas ellas cumplen las leyes judías para los enterramientos: son excavadas en tierra virgen, en pendiente y mirando a Jerusalén.

En 1492, ante la expulsión, trataron de vender sus posesiones antes de abandonar la ciudad. Fue el caso del cementerio, malvendido al deán de la Catedral, don Diego de Jeréz por 400 reales de plata. Los Reyes Católicos decretaron que las piedras de los cementerios judíos podían ser reaprovechadas como material de construcción por lo que las lápidas de las tumbas fueron vendidas a particulares. En 1496 el deán vende el cementerio y pasa a formar parte del ayuntamiento.

Actualmente hay un proyecto para acondicionar el espacio pero está a la espera de financiación y es una pena tener un lugar así tan mal cuidado. En 2009 la Junta de Extremadura acometió un proyecto para poner en valor este cementerio ya que es uno de los pocos cementerios hebreos que se conservan de la España medieval pero a día de hoy la dejadez y los actos incívicos han convertido el lugar en poco atractivo. Se echa de menos al antiguo Jefe de Obras del Ayuntamiento que se preocupaba de este espacio aunque le disfrutamos más en casa después de su jubilación 😉

Información extraída de la página https://plasenciaturismo.es/que-ver/juderia y http://www.extremaduramisteriosa.com/antiguo-cementerio-judio-de-plasencia . Gracias por vuestro trabajo divulgativo.

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